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Reflexiones de DIOS

La fe en Dios

La fe en Dios

La fe es un termino complejo muchas veces difícil de explicar; sin embargo se precisa como un evento abstracto, porque se cree ciegamente en algo que no se puede ver. La fe se comprende como una actitud firme que involucra voluntad y capacidad cognitiva para dirigirse y sustentar ante la sociedad algo divino, una deidad suprema.

la Fe en Dios

No existe mayor convicción que la magia de la fe. La fe es “PERFECTA”, “Entendiendo que también es amor”. Pero; ¿para qué sirve la fe perfecta?. En todo caso, en este artículo estaremos abordando en primer lugar, los elementos relacionados a tal efecto.

Vida con Dios

Cuando se está seguro de sí mismo durante cualquier evento de tu vida; pues es casi lo mismo porque se siente seguro al tener fe y voluntad sobre la acción que se experimenta tanto en los escenarios tangibles como en los escenarios intangibles como el de tu corazón donde no puedes tocar las cosas, pero sientes profundamente en tu ser cuando tienes fe y seguridad en el dios que existe en nosotros y en todas partes. Una definición de fe es posible de encontrar en la Biblia. Dicha definición se encuentra en hebreos 11:1 y dice lo siguiente: “Es, pues tener la plena seguridad de recibir lo que se espera, es estar convencidos de la realidad de cosas que no  vemos”.

Desde cualquier religión la fe está presente, por ende la convicción de vida ante dios. Por ello sin la fe no es posible el mundo en que vivimos, porque experimentamos cada evolución y cada invento; pero también cada visión y sueño, en la fe de dios y lo posible; por ello el mundo anda con fe.

El amor… ¿Un milagro o fe Perfecta?

Decimos que la fe es hermética, profunda, razonable, intrínseca y hábilmente influyente en las condiciones emocionales del ser humano. De hecho la fe es como el perfume que produce un aroma en el hombre, que seduce, que llama, que acaricia, que induce al equilibrio, a la bondad y a un profundo amor por el próximo; que alimenta el alma y genera convicción, seguridad, capacidad, fuerza, poder y profundo afecto y creencia por los pensamientos e ideas que se generan acompañadas de un sin número de alegrías y extrema convicción de poder consolidar las metas propuestas en el destino de todo aquel que actúe bajo la fe perfecta.

Sin lugar a dudas, el amor es un milagro de fe, pero también es un misterio que nos encausa hacia corrientes muy arrebatadoras que maltratan a veces nuestro corazón, pero aun así nos hace felices; ¿Cómo es eso?; se puede agregar que aun cuando algunos autores le llamen absurdo al amor por sus condiciones y razones de debilidad o fuerza absoluta, el amor sigue siendo un misterio de la fe. Así mismo lo remiten algunos autores cuando señalan: “El amor es un milagro que espera otro milagro con una fe absurda. No amamos a quien es más fácil que nos ame, amamos porque amamos, y no podemos explicarlo. No podemos explicar el amor, pero el amor nos explica”.

También refiere el mismo autor: “El amor no se puede merecer, ya que de otro modo no sería una elección. Y esta elección se basa en una decisión de la conducta. Con lo que podemos preguntarnos ¿Qué lleva a la conducta a decidir amar?: y la verdad es que esto nos resulta como un misterio”.

¿Entonces?, ¿Cómo quedamos?… Así es el amor en todas sus manifestaciones; podrá ser absurdo, pero ¡Como nos satisface!, ¡Nos llena!. Es aquí donde se relaciona el amor y la fe como binomio de extraordinaria participación en nuestras vidas; el amor por su abundancia, y la fe por su divinidad; ambos producen fe perfecta y aproxima a la pareja que practica el Amor en Cristo

¿Por qué fe perfecta?

Se dice que perfecto es Dios; pues bien Él se lo ganó, es el creador, es el todo de la humanidad, y es todo aquello inmenso que el hombre describa como el más grande amor del universo. Otros se preguntan, pero ¿Dios existe? Supongamos que no; entonces porque amamos; porque reímos; lloramos; porque sentimos emociones que nos hacen ver claras visiones de la vida, y además, nos sentimos tan seguros de lo que creemos, de lo que hacemos; porque no se nos ocurre pensar cuando tomamos agua, que se puede convertir en vino; porque ciertamente hemos visto agua, entonces creemos siempre que es agua lo que tenemos en el vaso y por ende, lo que tomaremos.

En alguna ocasión Jesús con su fe perfecta transformó el agua en vino. Pero no solo esto; ¿será verdad tantos milagros?; te pregunto a ti; ¿crees en los milagros?…para aclarar dudas; pregunto: ¿Será un milagro cuando una mujer da a luz un bebé?, ¿Será un milagro cuando amanece y despertamos luego de dormir toda la noche?, ¿Será un milagro cuando te tapas la nariz y la boca obstruyendo el oxígeno que respiras?; pero que luego tú mismo sabes que puedes quitar tu mano cuando te falte aire! ¿Es que acaso muchos milagros se convirtieron en razones normales de vida?, ¿Es que acaso la fe existe en los seres humanos como herramienta natural de los hombres?

“Creer o no creer”

¿Tú crees en el amor?, ¿has amado alguna vez? Posiblemente la fe tiene que ver de alguna manera con el amor. Es necesario creer; todos tenemos alguna creencia; creemos en lo que hacemos, en nuestro conyugue, en nuestros padres, en nuestros hijos, en nuestros hermanos o en otro familiar.

Pero ¿Por qué creemos en un líder? ¿Por qué un líder genera confianza entre sus seguidores? ¿Será que acaso le cumple con sus promesas? Como el amor de los novios y los esposos; ¿Será que un líder tiene fe de lo que hace? ¿Será que trasmite seguridad y convicción a los que le creen? El intenso amor, el infinito amor; aquel que incide en las profundidades del hombre y sus emociones; aquel que hace llorar, reír y hace actuar de un modo diferente al habitual.

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